I
Anoche escuché un aullido,
pudo ser el viento,
pero había calma.
II
Decidí aventurarme,
seguí las huellas,
fuera del camino.
III
La encontré entre los arbustos,
una loba y sus crías.
-Hermana, el bosque es nuestro
no tengas miedo-dijo.
Nunca lo tuve,
desde entonces.