Estos meses estoy visitando el veterinario más de lo habitual debido a que tuvieron operar a mi perra del ligamento cruzado porque la pobre iba coja. Ahora ya está mejor.
Por lo general, suelo coincidir con otras mamás y papás perrunos (y gatunos) en la sala de espera.
Me ha llamado la atención la cantidad de Teckels y/o Dachshund (no los acabo de distinguir bien al ser similares) que hay donde vivo, es una de esas raza que se ha puesto de moda quizá por su peculiar fisionomía.
Aunque esto no ha sido lo más llamativo, ya que a fin de cuentas son perros de tamaño mini (el habitual para convivir en las ciudades). Lo llamativo ha sido ver perros gigantes que no suelo ver por la calle entre ellos: un Gran danés, unos cuantos Mastines, algún Alaska Malmute y hasta un Boyero de Berna.
Este último me dejó impactada por su tamaño, ya que nunca había visto uno en persona.
Es un peluche tamaño XXXL que seguro ocupa una cama king size, necesitará un buen cepillado diario y cantidades industriales de pienso.